DE LAS IDEAS DE PROGRESO EN EL SIGLO XIX A LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO DEL SIGLO XXI por BIBIANA APOLONIA DEL BRUTTO

I JORNADAS DE ESTUDIOS DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

MESA DE TRABAJO: PENSAMIENTO LATINOAMERICANO

DE LAS IDEAS DE PROGRESO EN EL SIGLO XIX A LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO DEL SIGLO XXI

 BIBIANA APOLONIA DEL BRUTTO. 2012.

DOCENTE INVESTIGADORA, CARRERA DE SOCIOLOGÍA. FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES. UBA.     

ABSTRACT:

Las ideas sobre el Progreso inundaron el pensamiento social latinoamericano del siglo XIX una vez consolidada la revolución industrial y como propuesta modernizadora, no fueron sólo ideas sino búsquedas de aplicaciones prácticas que deslumbraron a la vida social, económica, política y cultural de la mayor parte de los países latinoamericanos. Consolidadas dichas ideas en el siglo XX al comenzar el XXI hay un retorno a un utopismo del progreso pero esta vez con la denominada tercera revolución de la técnica y con la nominación de sociedad del conocimiento.

PALABRAS CLAVE: Civilización, progreso, conocimientos, desarrollo, utopía técnica.

 

1-   LAS IDEAS DE PROGRESO EN LOS PENSAMIENTOS SOCIALES ARGENTINOS EN EL SIGLO XIX.  SARMIENTO, ALBERDI.

Históricamente la idea del Progreso estuvo conectada a la educación o al conocimiento en la cultura occidental. Fueron los filósofos griegos que enfatizaron una concepción del hombre que mediante el uso de la razón podía progresar. Recién en el siglo XVII con los avances del conocimiento científico comenzó a utilizarse una idea de progreso como conocimiento para interpretar al mundo, a la naturaleza y al hombre. En el siglo XVIII en Francia, para los pensadores de la Ilustración el desarrollo de la educación y el saber para todos los hombres daría como resultado el bienestar y la felicidad de la humanidad. Esta idea se concretó en Francia con tres pensadores: Saint Simón (1760-1825), Comte (1789 – 1857) y Fourier (1768-1830). Los tres anunciaron una nueva era de desarrollo concatenada al pasado, como estadio inevitable y deseable para la marcha de la humanidad.

El pensamiento sociológico se propagó con las ideas de Comte y Saint Simón como precursores por la construcción de una sociología con método, el pensamiento positivo del progreso como un ideal y energía que la humanidad ya no podría detener. Fourier al igual que Saint Simon pretendía crear sociedades con un nuevo principio de cooperación industrial, creía en una edad de oro, y en la perfección del orden social. Sus bases filosóficas estaban en Voltaire, Condorcet, y los fisiólogos, de quienes obtuvo las ideas que la ética y la política dependen en última instancia de la física y de la historia. La ley que Saint Simón introdujo fue que las épocas de organización y/o construcción y las épocas de crítica o revolución en la historia se suceden unas a otras alternativamente. Augusto Comte le debe a Saint Simón el pensamiento que los fenómenos sociales de un período determinado y el estado intelectual de la sociedad unidos y en correspondencia servirían de explicación al movimiento histórico y como estado último del progreso de la humanidad. Comte transformó y sistematizó las propuestas de Saint Simón, en 1822 publicó el Plan de las operaciones científicas necesarias para la reorganización de la sociedad. En el texto Curso de Filosofía Positiva que apareció en 1830, describió la ley de los 3 estados: el teológico, el metafísico y el científico o positivo. En el primero la mente inventa, en el segundo abstrae, y en el tercero que completa a los anteriores se somete a los hechos positivos que sería un estado ideal del orden y del progreso.

Entre 1820 y 1850 se dieron los avances científicos y de la técnica mecánica. Inglaterra fue el país que encabezó ese progreso material mediante los descubrimientos del poder del vapor y del carbón que revolucionaron las condiciones de vida. Los progresos se constataban en la navegación a vapor, la iluminación de las ciudades, en el gas de las edificaciones y de los primeros ferrocarriles. Para 1851 el progreso técnico con la expansión de la industria y el comercio, es lo que deslumbra a los pensadores. Ya en la segunda mitad del siglo XIX Carlos Marx expresa las primeras críticas a las nociones de progreso indefinido, la sociedad capitalista desarrolló grandes fuerzas productivas pero a costa de los regímenes de explotación; la sociedad vive decía Marx, en permanente estado de contradicción y sólo se llegará al verdadero progreso cuando la clase explotada, el proletariado, inicie una nueva sociedad en la que haya desaparecido la esclavitud determinada por la división del trabajo y la antítesis entre el trabajo intelectual y el material.

Recién en los siglos XVIII y en el XIX en Europa y los Estados Unidos la idea de progreso se convirtió en un dogma para la humanidad, ésta fue la adaptada por los pensadores sociales de las independencias latinoamericanas y de la modernización en el siglo XIX, unida a una concepción estudiada como fenómeno físico natural conceptualizado por las ciencias naturales, por las matemáticas, la física y ya en el siglo XX, por la cibernética. La técnica derivada de las investigaciones, invenciones y puestas a prueba en experimentaciones serviría para mejorar las condiciones de vida de la humanidad con el agregado de la expansión y dominación de Occidente, sus ideas y valores. Gracias a la razón el hombre podía vencer a las fuerzas de la naturaleza e iniciar un camino ascendente, en el que el progreso no se desvincularía hasta hoy de la ciencia y sus aplicaciones. [1] En el siglo XX la idea de progreso adquirió su máximo apogeo, la concepción actual está unida a la explosión informacional de la ciencia moderna y el de la tecnología con los avances y aplicaciones de la biotecnología. La historia del progreso es la historia de la cultura judeo cristiana, de la práctica del comercio entre regiones, del cálculo del capital y de la acumulación capitalista. Tomamos en este trabajo la concepción de progreso derivado de las aplicaciones técnicas que fueron y son el eje principal a alcanzar por diferentes sociedades.

 

Las ideas de progreso que se instauraron en el siglo XIX poco después de la Revolución de Mayo en Argentina fueron los de la Generación del 37 con el modelo de  los pensamientos europeos y la presunción de adaptarlas a los territorios y a la convivencia social. Los postulados de la Generación del 37 duraron hasta aproximadamente el año 1850, posteriormente a los años que fueron de la organización argentina, tanto Alberdi como Sarmiento compartieron proyectos junto a la elite económica argentina, coincidiendo en que había que favorecer el progreso, entiéndase por éste la comunicación de los ríos, el transporte fluvial, el trazado de caminos y la formación de un mercado integrado. [2] En casi todas las metrópolis latinoamericanas que hubieron de pasar por los procesos de la descolonización española la búsqueda y adaptación a la modernidad consistió en la construcción de ensayos que dieran cuenta de las nociones de americanidad, para ello acudían a la idea de un progreso humanista y a la concepción de la historia como la afirmación de lo americano y en la adopción de las lenguas propias. Para Sarmiento era necesario crear el conocimiento con la anulación de la historicidad hispana pero incluyendo la propia historia para construir una América moderna e independiente. De su exilio en Chile compartió con la mayor parte de los emigrados argentinos y con la elite ilustrada chilena que había que pensar las innovaciones para las repúblicas recién independizadas con las tendencias de los postulados románticos de la literatura, de forma de ligarla a la educación, a la didáctica y a la ilustración popular. La estadía de Sarmiento en Chile fue determinante para la inclinación de sus intereses, vinculaciones políticas e intelectuales y por la travesía a Europa encomendada por el ministro Montt para indagar las condiciones de educación en Europa y trasladarlas a Chile y que más tarde concretó en Argentina. También fue decisiva la estadía en Chile para Juan Bautista Alberdí (1810 – 1884). Allí produjo sus dos obras clave de su pensamiento social y sobre los trazados de la unidad y organización nacional, Acción de la Europa en América, en 1842 y Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, en 1852. [3] En ambas obras imaginó los hábitos que llevarían a la organización nacional y a cómo construir poder en las tierras independizadas. Semejante a Sarmiento no creía en la capacidad endógena civilizatoria de la población y recurrió al transplante inmigratorio. En las Bases Alberdi planteaba que la libertad, como los ferrocarriles, necesitaba maquinistas ingleses y estaba convencido que plantar cultura inglesa y francesa como hábitos importados, era lo mejor para la instrucción nacional y para el asentamiento de las costumbres. Pensaba que al instaurar en el ámbito de la sociedad civil la pedagogía de las cosas también se planteaba una nueva eticidad, una nueva forma de civilizar, europeizando. El momento político (mediados del siglo XIX) no era para filosofar sino para hacer política y plantear libertades, América para progresar debía practicar lo que pensaba Europa. El progreso se instrumentaba al igual que en Sarmiento pero con diferentes bases filosóficas, mediante la inmigración, europeizar y educar era civilizar para Alberdi, pero para adecuar tanto la civilización como la educación era necesario transplantar leyes o adecuar la Constitución, proponiendo libertad de cultos, doble nacionalidad, matrimonios mixtos, tratados comerciales ventajosos para Europa, libre navegación interior y libertad comercial.

Como difusor del progreso Domingo F. Sarmiento (1811- 1888) [4] ocupa un lugar preponderante en la historia de las ideas, por la búsqueda de una unidad en la historia apelando a la “razón”, siguiendo a los pensadores de la Revolución Francesa que adopta en el Facundo[5] como en sus escritos y reflexiones posteriores a su estadía en Chile. La historia para él servía a la unidad, a la libertad y a la perfectibilidad del género humano, por ello proclamaba la necesidad de un progreso de la humanidad imbuido por las lecturas de filósofos franceses, ingleses y alemanes: Guizot, Cousin, Leroux, Michelet, Montesquieu, Tocqueville, Herder, Humboldt, Hegel. Fue la primera obra de relevancia de la literatura y del ensayismo argentino, en ella el sanjuanino propuso expresar la idiosincrasia nacional mediante los relatos del paisaje de la tierra nativa y de la cultura en el Río de la Plata. Las lecturas provenían de su socialización primaria en San Juan en la biblioteca de Manuel Quiroga Rosas. [6] y de los intercambios epistolares de sus amigos de la Asociación de Mayo. De aquellos aprendizajes provino el binomio de civilización y barbarie. Las descripciones de La Pampa son extensiones de los “Cuadros de la Naturaleza” de Humboldt y las acciones a que debiera llegar la tierra pampeana inspirada en La Democracia en América de Tocqueville. El Facundo es un libro de combate con uso de la historia y de la política argentina, con constantes interrogaciones sobre el presente que le tocó vivir a Sarmiento, el personaje principal es un héroe del combate y el prototipo del bárbaro, pero la barbarie era compartida tanto en la campiña como en la civilización al punto que la contaminaba. Facundo es Quiroga con la montonera dominando a toda la geografía física, un individuo que obra por impulso, con hábitos que explica por los accidentes del suelo y que determinaban la moral de la campaña, que aunque triunfa militarmente no puede construir nada en el territorio, por ello necesita buscar nuevos combates y comenzar una y otra vez.

De esta forma Sarmiento intentaba mostrar su tesis de político y de combatiente mediante costumbres, tipos, retratos, escenas sombrías y/o acciones de personajes consubstanciados con el ambiente, la tierra y el paisaje. En la primera parte del Facundo plantea los males políticos que se despliegan en “la ciudad” y en “la campaña pastoril”; la “civilización” y las “tradiciones retrógradas y bárbaras” que eran un legado de la colonización española. De allí la necesidad de encontrar la unidad en la historia cuyo objetivo es la humanidad y el progreso hacia la civilización. Apela a la “razón” para proyectar la historia, no a una razón abstracta como la que utilizaban los unitarios sino a una racionalidad de procesos con fines, el cambio y el progreso. En 1841 escribió en El Mercurio de Chile: “Las ideas retrógradas y sus consecuencias luchan por última vez, con las ideas de libertad, de constitución, de progreso”. [7] Entonces en Facundo la idea de guerra no es una lucha entre clases sociales, las luchas civiles argentinas no eran el enfrentamiento de masas desposeídas contra los privilegios de una aristocracia, sino que la referencia a civilización y barbarie era una lucha entre los progresos del espíritu humano y los rudimentos de la vida salvaje. Rosas es un híbrido para Sarmiento, había en él una parte bárbara gaucha, a la vez que por haber nacido en la provincia de Buenos Aires es un elegido en el desarrollo de sus destrezas criollas, pero también es un autoritario que tiene virtudes, ha hecho conocer la Argentina al mundo. Rosas ha hecho el bien sin quererlo, en este reconocimiento Sarmiento piensa en el progreso civilizatorio. Facundo Quiroga y Rosas encarnan lo retrógrado, las vallas al progreso, por ello la lucha política contra la tiranía de Rosas era una lucha contra el quedantismo del pasado y un triunfo de la civilización hacia el progreso del género humano. “Es ley de la humanidad que los intereses nuevos, las ideas fecundas, el progreso, triunfen al fin de las tradiciones envejecidas, de los hábitos ignorantes y de las preocupaciones estacionarios.”

El desierto era el límite de la vida civilizada de las ciudades argentinas, de él provenían las imposibilidades a la organización política. El desierto de la América meridional para Sarmiento lo mismo que los países de Oriente tenían un significado similar: representaban un estado anterior a la civilización, y el obstáculo al orden político moderno. El territorio y la política significaban o el pasado o el proyecto del porvenir o futuro, la barbarie o la civilización. Añadimos que Sarmiento no conocía todo el territorio argentino, se valió de los relatos de viajeros ingleses y franceses o de las descripciones de los arrieros sanjuaninos y de los militares residentes en Chile para describir las relaciones entre la naturaleza y el orden político y de las referencias de Esteban Echeverría en La Cautiva. Hay un nuevo mundo que caracteriza como bárbaro y en él justamente radica la posibilidad de ese porvenir civilizado, “grandioso y lleno de poesía que son los únicos que justifican una literatura nacional”. [8] No era una casualidad que hubiera comenzado por las descripciones del desierto en Facundo, ese desierto estaba empantanado en el legado colonial. El desierto aparece como la figura de oposición entre el binomio “civilización y barbarie”; a las ciudades de provincia Sarmiento las describe como “islotes flotando en el mar de la pampa”, y por otro lado estaba la campaña pastora sede de la forma de vida que identifica como barbarie. En las ciudades se concentraban las escuelas, las iglesias o cultos, las tiendas, los talleres, los juzgados, la campaña era el espacio vacío identificado con el infinito, la soledad, el riesgo. Esa forma de vida la identificaba con “lo americano casi indígena”, la forma de vida pseudo feudal del gaucho tenía otras necesidades. La relación entre esas dos sociedades durante la colonia fue nula, dos pueblos extraños, incomunicados entre sí.

Cuando Sarmiento describe “al bárbaro”, éste posee un doble significado opuesto a la civilización, era el que se diferencia de la civilización, pero también el que la rechazaba. No se remonta a los hechos de la historia argentina, o a las luchas generadas por las guerras civiles, sino que determina que la barbarie se fue gestando en el desierto argentino como otra destreza. Tampoco se preocupa por quiénes son los gauchos, si indios, mulatos o una raza en particular, lo que sí enfatiza es la capacidad de endurecimiento ante los riesgos de la naturaleza y la escasa sociabilidad para con las formas de vida y hábitos de la civilización, de las ciudades y de lo culto. En su descripción de la barbarie recurre a la comparación en una analogía con Oriente, porque los hombres de la campaña siguen a un jefe indiscutido, el Oriente para Sarmiento representaba el despotismo, eran los pueblos que no conocían a la democracia, las analogías presentadas con la llanura argentina del Tigres y el caudillo identificado con el jefe de la caravana. Los pueblos orientales tienen una sociabilidad rudimentaria pero los gauchos son insociables, tanto los pueblos orientales como los habitantes del desierto argentino son estacionales a la civilización. “El Progreso está sofocado porque no puede haber progreso sin la posesión permanente del suelo, sin la ciudad, que es la que desenvuelve la capacidad industrial del hombre y le permite extender sus adquisiciones”. El ingreso a la civilización supone el paso a las sociedades nómades, dedicadas a la cría de ganado, a la propiedad de la tierra que es condición de la agricultura y que abre paso a la sociedad industrial. [9]

Sarmiento acuñó el término civilización en la filosofía de la historia francesa del siglo XIX que refería a las acumulaciones de conquistas materiales y morales, de bienes de derechos, de trazar las líneas de la razón para implementar un proyecto político. Las incesantes oposiciones binarias en El Facundo tenían diferentes significaciones, “pastoreo” versus “agricultura”, refiriéndose a la posesión del suelo; “despotismo” versus “república” refiriéndose a las formas estatales de gobierno, cada una de las  categorías opuestas hacen referencia a la historia del progreso de la civilización. [10] El obstáculo que impide el progreso era el desierto, no por el clima o el relieve geográfico sino por “la lentitud” que imponía el desierto, que se manifestaba en sus habitantes, sus formas de trabajo, las formas de economía adoptadas, de allí que necesitó introducir a la técnica y la movilidad: no hay progreso sin caminos, sin medios de transporte, sin velocidad, sin intercambio de excedentes, sin aumento de la velocidad laboral o de la intensificación del trabajo. [11] En la modernidad debía de imperar la movilidad social, tanto en la escala social como en el desplazamiento del espacio, el ferrocarril fue el símbolo de la época de unión de los espacios equidistantes como del progreso de la ciencia y de la técnica.

Tras los viajes al exterior Sarmiento deja de pensar en Europa y el modelo a imitar en búsqueda del progreso pasó a ser los Estados Unidos, la obra que hace apología de este país fue Argirópolis [12]  que fue escrito en el año 1850 durante la estadía de Sarmiento en Chile, publicada en París por Eugene Berlín en 1851. [13] En Argirópolis hace referencia a la maravilla de la comunicación para la navegación de los ríos y los caminos de los Estados Unidos como país que aseguraba libertad, independencia y riqueza. Denuncia la situación de acefalía de la nación argentina por el fracaso de la Constitución Unitaria de 1826, el predominio de Buenos Aires por sobre las provincias del interior y el poder absoluto que ejercía Rosas sobre la Confederación. Reclamaba un congreso general para ordenar el país bajo un sistema federal, el comercio exterior e interior, la navegación de los ríos y la distribución de las rentas generales. Algunas de los necesarios adelantos habían sido expuestos en el Facundo, pero la innovación provino del propio nombre de Argirópolis que significa “ciudad de plata” (de argyros plata y polis ciudad), no se trataba de una ciudad de la utopía como la Atlántida de Platón o la Ciudad del Sol de Campanella sino del nombre “de la futura capital de los Estados Unidos del Río de la Plata”. Intentaba mostrar la posibilidad del republicanismo argentino, cuyos defensores se hallaban exiliados de su patria pero con ideas de progreso, civilización e instrucción, sin dejar de lado las utopías al estilo de un socialismo utópico y santsimoniano ya que jugaba con proyectos de realidad en la constitución de un orden político y un ideal. [14] Sarmiento imaginaba una república moderna a semejanza del modelo de la república federal norteamericana construyendo Estados Confederados del Río de la Plata incluyendo los territorios de Uruguay y Paraguay. La isla Martín García en la situación de entrada al Río de la Plata era el lugar indicado para la ubicación de la capital, el lugar iniciático para efectuar un congreso general de los representantes de la confederación del cual surgiría la nación fundada en una constitución libre. Martín García era una tierra desértica el escenario ideal para proyectar una utopía, o para la construcción de un ideal por un intelectual que deseaba ver cambiada la realidad. Dirigida al General Urquiza Argirópolis diseñaba el camino a tomar por la República después de la caída de Rosas.

El diseño tenía el soporte de las comunicaciones a través de los ríos que Sarmiento había tomado de su fascinación por los Estados Unidos, los ríos Paraná y Uruguay eran el paralelo a los ríos Missisipi o Hudson de los Estados Unidos. Ubicada en equidistancia con el centro de los conflictos la isla Martín García permitía conciliar intereses y la libertad de los estados confederados. Argirópilis puede ser considerada de las primeras utopías en el pensamiento social argentino, fue un discurso en el que el futuro se iniciaba como crítica al presente y en el que el intelectual se tomaba el derecho de criticar lo social circundante para mejorarlo basándose en su propio saber. Las utopías fueron múltiples en el pensamiento social latinoamericano a fines del siglo XIX pero especialmente a comienzos del XX. La ciudad en el Centenario (1910) presentó la utopía de la ciudad del futuro con las autopistas por el cielo, sistemas de transporte excéntricos y comunicaciones inalámbricas. [15] La ciudad era un espejo de la organización social de los habitantes y de la organización vertical que la produce, tanto en Buenos Aires como en La Plata la cultura urbana se conformó bajo la pretensión de una modernidad con variadas mediaciones a fines del siglo XIX bajo la cobertura de verdad científica y del pensamiento liberal, especialmente en la ciudad de La Plata creada en 1852 como ideal de ciudad universitaria, como centro de irradiación de cultura urbana y como parte de la historia de la ciencia argentina. En este caso también fue una expresión de progreso ligado al evolucionismo biológico con aspiraciones de inclusión sociales. [16]

Las ideas de Alberdi fueron promover la inmigración, que debía ser espontánea, la libertad de comercio, la libre navegación, “los caminos de fierro” trayendo pedazos vivos de culturas desarrolladas, a la vez que promovía tratados extranjeros para dar garantías a los inmigrantes, tolerancia religiosa y negociación de empréstitos. En la temática de la organización social Alberti se pronuncia por una “organización que transitara de afuera hacia adentro”, o en la que se reconociesen los influjos externos para la recomposición del espacio nacional. El modelo eran los países europeos, especialmente Francia e Inglaterra en los que la civilización ha crecido a fondo hacia la superficie y como producto de un largo trabajo histórico. En nuestros países ese mismo proceso se implantaría mediante un mecanismo de importación, comentaba Alberdi. Sud América depende industrialmente de Europa, se pronuncia por el “libre cambio”, como era la situación del capitalismo mercantil en el siglo XIX. Consideraba que América debía exportar sus riquezas naturales para proveer el desarrollo de las manufacturas, los ejemplos eran: muebles, talleres, máquinas de locomoción. A Europa no le interesaba tener recursos naturales, porque puede comprarlos con los dineros que generan las manufacturas. En las capitales de América del Sud que son iguales a las de Londres, París, Berlín, se encuentran los mismos objetos y “casi al mismo precio” la América no tiene que molestarse en darse leyes protectoras que encarezcan y empobrezcan sus tiendas y almacenes, sino que debe derribar más y más sus barreras aduaneras hasta suprimirlas si es posible para apropiarse más y más de la industria europea.

A diferencia de Sarmiento que enjuicia a la colonización española, para Alberdi la colonización cristiana fue un regalo, una beneficencia que se armó sobre las otrora colonias, pero el basamento fundamental fue sobre el liberalismo económico. Lo que debía morir era el patriotismo, el chauvinismo de orígenes grecorromanos, prolongados en un purismo lingüístico de los tiempos feudales. Ese purismo lingüístico fue abolido por la extensión de –la máquina- o de la técnica, de la máquina a vapor que tornó anacrónicos el color local y el pintorequismo nacional. Las razas y lenguas podrán amalgamarse en una unidad creciente. El desarrollo técnico, el intercambio de mercancías y de símbolos marcha en igual dirección que el espíritu cristiano y de ese modo los estados nacionales pueden ser independientes a la vez que solidarios por la fuerza de los intereses que los ligan indisolublemente. Es preciso celebrar por ello que en 1858 el telégrafo haya unido América Del Norte con Europa, así como las murallas de China se derrumban ante el embate del comercio y de la religión de Cristo. Con respecto a Estados Unidos Alberti se muestra deslumbrado en la organización social, por su sociedad civil, que actuó en la industrialización, y en la expansión de las máquinas como el ferrocarril. La ley del progreso es inexorable e impersonal, emplea a los hombres como instrumento para sus finalidades, al modo de una ley que rige el mundo moral con la fuerza de una ley gravitatoria. El progreso tiende a distribuirse homogéneamente, como si fuera una maqueta hidráulica de vasos comunicantes, que busca igualar los distintos niveles lo ancho del planeta. Pero ello requiere el despejar todas las trabas que se oponen a la efectiva vigencia de la libertad de mercado.

El pensamiento de Alberdi está resumido en la famosa frase gobernar es poblar sustentado en un marco institucional que incluye a la población como medio y como fin, ya que ésta es la que educa, transmite prácticas y fomenta el progreso. El promover la inmigración para Alberdi suponía trasladar una especie de contagio a la población argentina por hábitos y prácticas, en lo referente a la educación sus ideas diferían de las de Sarmiento, la instrucción formal no era una necesidad civilizatoria, lo fundamental era cambiar los hábitos y las prácticas de la ociosidad de las ciudades del antiguo régimen, fomentar otra cultura con otras posibilidades. La educación primaria sin bien necesaria, no alcanzaba, la superior no era necesaria promoverla en ese momento entonces propiciaba la educación por las cosas para alcanzar el proyecto, comulgando con la idea de Sant Simon de formar grupos de industriales. Con Alberdi no se fomenta la educación a las masas sino que la educación debía propiciar la república del interés gestando de esta forma y con el tiempo la república de la virtud en el ensamble de inmigrantes y población nativa.

A diferencia de Alberdi en que la educación debía de estar ligada al trabajo y a la producción, para Sarmiento el cambio de la organización social y moral de la sociedad se daba mediante actos pedagógicos en los hogares. O los medios para moralizar a las masas no dependían tanto de abrir escuelas y colegios como penetrar con la educación en las mujeres y en los hogares. En su viaje encomendado por el ministro Montt de Instrucción Pública de Chile a Europa y Estados Unidos estudió cada uno de los tipos de organización escolar de los países europeos, de dichos viajes derivó el texto Educación popular (1848). El deslumbre de Sarmiento, y también a diferencia de Alberdi, lo encontró en Estados Unidos, educación al alcance de todos sin distinción de sexos; básicamente racional y práctica y sin tutela religiosa; edificios escolares higiénicos y dignos: retribución y trato acorde con su noble función social a maestras y maestros, y gobierno educacional autónomo. Una vez vuelto a Chile continuó su cruzada para evidenciar que la instrucción primaria al alcance de todos era la base de oro de la educación y la prosperidad general de un pueblo, a mostrar cada vez mayor participación de la mujer en la enseñanza, a dignificar la profesión de maestro, a simplificar el sistema alfabético para facilitar el aprendizaje. Para Sarmiento, “puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de las mujeres”.

Al igual que Alberdi veía la necesidad de cambiar “las costumbres” las ideas y los hábitos pero especialmente a través de las mujeres para así modificar los malos hábitos de las sociedades. Además de la educación como generadora de contenidos por la palabra de las mujeres y la educación laica, Sarmiento relacionó a la técnica con la educación que no sólo era un medio, sino el progreso de las poblaciones mediante los estudios técnicos especialmente en las áreas rurales.

A fines del siglo XIX Argentina compartía las ideas de evolución, de progreso y la creencia en el porvenir derivado de la ciencia que había iniciado las mediaciones de Sarmiento con la incorporación de los científicos europeos y la revolución darvinista[17]. Desarrollo y evolución comenzaron a fusionarse como conceptos y hechos que traerían cambios. La ordenación de las especies, de las clases y jerarquías en el universo se presentaba abierta y flexible por la adopción de la ciencia. El progreso indefinido era la posibilidad de trasladar a lo económico y lo político una multiplicidad de oportunidades con independencia de límites fijos, a la vez que una nueva forma de ordenar lo valorativo social y una nueva moral. [18] Contrarias a las ideas basadas en la fe y en la religión con sentido cristiano las aplicaciones del progreso se extendían a todos los órdenes sociales, pero el factor determinante fue la expansión de la instrucción al que se incorporaron las masas heterogéneas tanto locales como inmigrantes. El término evolución quedó unido al nombre de Darwin relacionándolo con la noción de lo biológico cuando apareció El origen de las especies en 1859. Aunque el reconocimiento formal de Darwin fue posterior, en Argentina fue tomado tempranamente tanto por Eduardo Ladislao Holmberg [19] como por Sarmiento, el primero con su Manifiesto Darwinista que dio lugar a los estudios de las ciencias naturales y la aplicación de las ideas de la selección natural de las especies, a la vez que dio origen a la difusión y propagación de las ideas positivistas en Argentina. A diferencia de Alberdi y Sarmiento para quienes el progreso era una necesidad de acomodar el lenguaje de los problemas institucionales como los sociales, el discurso positivista sistematizó las ideas de selección, adaptación, evolución de los sujetos al entorno geográfico pero también las estructuras cognitivas de los sujetos tomadas en función de experimentación construyendo una biopolítica temprana en el Río de la Plata. El progreso positivista prescribió regularidades en la sociedad, hasta mediados del siglo XX el positivismo argentino a través del biologismo usado como mediador del lenguaje fue en la búsqueda de resultados experimentales científicos. Las producciones sociales que usaron como referente a Darwin derivaron en un organicismo y en un darwinismo social con excesos y determinaciones racistas. Para Sarmiento “los hechos se convirtieron en ciencia; la historia de los acontecimientos humanos ha dejado de ser una novela con algunos siglos de duración. Es un hecho continuo, es mas bien una biografía, la biografía de una sociedad o de un pueblo que, obedeciendo a leyes inmutables, se desenvuelve dentro de los límites necesarios”. [20]

El 30 de mayo de 1881 Sarmiento pronunció en el Círculo Médico de Buenos Aires una conferencia sobre Darwin, en homenaje a su obra y al naturalista que recién había fallecido, lo había conocido en su paso con el Beagle comandado por Fitz-Roy por el extremo sur del continente, no le eran desconocidas ni las posturas del naturalista ni la teoría de la selección natural de las especies, como tampoco la publicación de Charles Darwin Viaje de un Naturalista. En la Conferencia Sarmiento nombra a los criadores de ovejas argentinos como Darvinistas consumados y sin rivales en el arte de variar especies. De ellos tomó Darwin sus primeras nociones, en nuestros campos, que perfeccionó dándose a la cría de palomas; también aquí fue donde vio a los potrillos cintas en las patas, que parece indicar la descendencia del caballo doméstico, o su parentesco con la cebra o el jaguar, cintas que después desaparecen. Nombra a algunos estancieros que son criadores de ovejas y de otros animales, dichos estancieros leen de corrido a Darwin con sus puntos y comas, cuando trata de la variación por la selección natural, pues ellos lo hacen artificial, escogiendo los reproductores. Por lo demás, se les da un ardite de que desciendan a su vez los patrones de otra cruza y de otra selección. Le hemos dado, pues, ciencia, y fama a Darwin con los fósiles y crías argentinas; y siguiendo sus indicaciones, se enriquecen nuestros estancieros. Me parece que hay motivo suficiente para que seamos los argentinos partidarios de la doctrina del transformismo, pues que nosotros transformamos una variedad de ovejas en otra. Hemos constituido una nueva especie: la oveja argentífera, porque da plata y porque es argentina además. [21]

Sarmiento podía relacionar la evolución de la lengua con la teoría darvwiniana de la evolución. “Sucede con las lenguas lo mismo que con la astronomía, con la historia natural y la historia humana. Así como el hombre se fue inventando armas de piedras, así también se inventó trescientos o cuatrocientos monosílabos para expresar las ideas, deseos o recuerdos que sentía; aún hoy, prosigue Sarmiento, a los paisanos del campo nos les hace falta más palabras para sus necesidades y algunas tribus de indios ni aún poseen tantas. Es que hablan con gestos y ademanes, inclusive cuando utilizan frases, porque las frases las completan precisamente con ademanes y gestos. No hay que sorprenderse de ello. El número de palabras que los hombres fueron creando ha ido en aumento. La Biblia está escrita con seis mil vocablos. Shakespeare ha empleado veinte mil. Las lenguas se han desenvuelto, pues, de la misma manera que las estrellas, el hombre y la civilización.” Luego cuenta la noción de evolución del dominio biológico al terreno del lenguaje humano y cómo se pudo encontrar una ley que sigue el desenvolvimiento del habla entre los hombres. Conquistada la India por los ingleses, un día alguien quiso entender la lengua muerta en que están escritos los libros sagrados de los brahamanes y comprobó que era una lengua afín al griego y al latín. Hay una marcha general en la sucesión de los astros, en las formaciones geológicas, en los progresos del hombre prehistórico hasta nosotros, “como en la lingüística y aún en la sociología y en todos estos diversos departamentos del saber humano, procediendo de la misma manera, de los simple a lo compuesto, de lo embrionario a lo complejo, de la forma informe a la belleza acabada, de todo ello ha resultado la teoría universalmente aceptada de la evolución. [22]

2- EL PROGRESO Y EL DESARROLLO, LA INFORMACIÓN Y LAS SOCIEDADES DEL CONOCIMIENTO.

 Después de 1880 y hasta la primera mitad del siglo XX en toda la América Latina se produjeron cambios económicos por la expansión de los capitales europeos, británicos y estadounidenses. Este período es conocido como el del progreso, la modernización y la expansión de los estados nacionales. El crecimiento basado en la exportación – importación, se produjo como efecto de la revolución industrial europea que a fines del siglo XIX demandaba productos alimenticios y materias primas que ya no se producían en Europa, iniciando la división internacional del trabajo en la economía de los países industrializados y los productores de materias primas, al mismo tiempo que se canalizaban capitales buscando un mayor rendimiento. Esta integración al comercio mundial condicionó en los distintos países de América Latina la posibilidad de generar y asimilar el progreso técnico y promover el desarrollo económico, por lo que la separación funcional en la economía se estableció en función de relaciones de dominación de los países industrializados hacia los países dependientes. En Argentina las inversiones británicas fueron amplias entre 1870 y 1913 especialmente en transportes y comunicaciones, las exportaciones de materias primas fueron lana, trigo y carne, posteriormente se hicieron presentes los capitales norteamericanos.

La excepción temprana en el siglo XX a las ideas de progreso y a las liberales fueron en Perú las de Juan Carlos Mariátegui, que imprimió un sello especial en el pensamiento social latinoamericano criticando al positivismo y su idea de progreso, como al romanticismo, en su ensayo de 1925 Dos concepciones de vida, en el que propuso la ruptura con la filosofía historicista, evolucionista y racionalista y su culto al progreso. Mariátegui se opuso tanto al romanticismo de derecha que pretendía volver a la Edad Media, como al comunista que buscaba una utopía. También en El hombre y el mito, siguiendo el concepto de Ortega y Gasset de “el alma desencantada” comparte la crisis y decadencia del racionalismo y de sus efectos positivistas, el mito es el desencanto del mundo y la pérdida de sentido de la vida, en lo concerniente al espíritu revolucionario que no está en la ciencia postulaba Mariátegui, sino en una fuerza mística, religiosa, espiritual. El nuevo romanticismo al que apelaba Mariátegui sería post liberal, colectivista y ligado a la revolución social. [23]

Diferentes fueron las preocupaciones por la técnica en Argentina que aparecieron a fines del siglo XIX y en el primer cuarto de siglo XX ya fuere como literatura de ficción, o como ficciones científicas, en la industria cultural, en temas literarios, en diarios de circulación masiva, en el cine, con ideas innovadoras que circularon como un instrumento de modernización económica y como protagonistas de cambios urbanos, a la vez que hubo una intensa propagación de los saberes técnicos y de la escuela técnica. [24]

Años más tarde la teoría del desarrollo imprimió un sesgo especial en toda América Latina a fines de los años 50 con respecto a la división de países desarrollados y subdesarrollados, en la que éstos se encontraban en una etapa inferior comparados con los primeros, la teoría anclada en una concepción evolucionista concebía al desarrollo como la etapa a la que todas las naciones debía aspirar, los países eran situados en un continuum cuyos polos eran la tradición y la modernidad, el progreso seguía siendo el modelo a imitar de los países desarrollados. El texto clásico de las disciplinas sociales de los años 60 fue el de Gino Germani: Política y sociedad en una época de transición. [25]  Recién con los promotores de la teoría de la dependencia se planteó en la región la realidad latinoamericana como herencia del colonialismo y que los países centrales y periféricos eran dos estados económicos necesarios para lograr la acumulación capitalista. [26]  Tomar a la dependencia como una condición que configura ciertas estructuras internas en los diferentes países implicaba explicar el desarrollo como fenómeno histórico mundial, como resultado de la formación, expansión y consolidación del sistema capitalista y la necesidad de integrar en una sola historia la perspectiva de la expansión capitalista en los países desarrollados y sus resultados tomarlos como simples efectos en los países afectados. Theotonio Dos Santos agregaba que había que considerar como limitados los enfoques de la teoría del imperialismo. Hoy esta teoría se encuentra mucho más desarrollada a partir de las nociones de los modos de dominación antes que los modos de producción en el siglo XXI, siendo de claridad para comprender los enclaves productivos, de comercialización y con los saberes de la técnica, antes que con la técnica impuesta, en los trabajos de la descolonización práctica especialmente con el estractivismo.

El concepto de sociedad de la información en el último cuarto de siglo XX se debe a la expansión del sistema infocomunicacional, nuevas tecnologías (TIC) es el conjunto convergente de tecnologías en microelectrónica, computación (máquinas y software) telecomunicaciones transmisiones y opto electrónica, también incluye las aplicaciones tecnológicas y de ingeniería derivadas de la ciencia de materiales, y la nanotecnología. Lo que se designa como sociedad de la información es un estado de desarrollo caracterizado por la capacidad de sus miembros para obtener y compartir cualquier información instantáneamente, desde cualquier lugar y bajo diversas formas; no se refiere la definición sólo al acceso de bienes y servicios generados por otros sino a la información producida externamente. Es el procesamiento y comunicación de datos conectados mediante autopistas de información. El nuevo paradigma de organizar las vidas de las personas y de las sociedades tiene como resultado la digitalización de toda la información existente: libros, música, archivos, fotos, memoria histórica, etc., es un paradigma socio tecnológico basado sobre la microelectrónica, la informática y el conocimiento aplicado tanto a los procesos productivos como a las organizaciones sociales. [27] Pero esta nueva era tecnológica no se ubica en la centralidad de la información sino “en la generación de conocimiento”. [28] La revolución actual tendría ventajas sobre otras del pasado: una difusión universal selectiva, (en todas partes pero no al mismo tiempo), una difusión veloz, y una incorporación de las culturas de niveles tecnológicos más atrasados al mercado mundial de la información. Esta explicación deja de lado las brechas tecnológicas, o la manera desigual y subordinada en que se ubica a los países subdesarrollados y dentro ellos los nichos de subdesarrollo que reiteran las dicotomías de países desarrollados – subdesarrollados. Además la nueva época acentúa hegemonías y al Nuevo Orden Mundial globalizado con la expansión de las empresas transnacionalizados, repitiendo una vez más la ideología del progreso en función de la propagación  de dichas empresas.

Manuel Castells en La Galaxia Internet [29] comienza el texto diciendo que Internet es el tejido de nuestras vidas y que la tecnología de la información es el equivalente histórico de lo que supuso la electricidad en la era industrial, así como la generación y distribución de la electricidad permitieron que la fábrica y la gran empresa se establecieran como la base organizativa de la sociedad industrial, Internet constituye la base tecnológica de la forma organizativa que caracteriza a la era de la información: la red. Las redes son formas muy antiguas de la actividad humana, pero actualmente han cobrado vida al convertirse en redes de información por Internet, tienen flexibilidad y adaptabilidad en entornos que cambian a gran velocidad. Por ello se desarrollan redes en todos los sectores económicos y sociales, las principales actividades económicas, culturales, políticas y sociales en todo el planeta se están estructurando por medio de Internet, quedar al margen de estas redes es la forma de exclusión más grave que puede sufrir nuestra economía y nuestra cultura. Ya en el 2009 en Comunicación y poder [30] admite que la esencia del capitalismo se manifiesta en la sociedad red como estructura y la dinámica de las redes financieras.

Las denominaciones generales sobre las sociedades han sido recurrentes desde el siglo XVIII y con el nacimiento de las disciplinas sociales, a cada época social le ha correspondido una nominación frecuentemente ligada al progreso y a la evolución económica de las sociedades. Los términos informacional y conocimientos aparecieron de manera similar en las investigaciones cibernéticas después de la II Guerra Mundial como en las investigaciones militares y/o en las de cooperación cívica militar. En los años 60 cuando se analizaban los cambios en las sociedades industriales Peter Druker acuñó la expresión sociedad del conocimiento en la que pronosticaba la formación de una nueva capa social de trabajadores los del conocimiento, en un tipo de sociedad en que el éste ha substituido al trabajo, a las materias primas y al capital como fuente más importante de productividad, crecimiento y desigualdades sociales. A diferencia de la revolución industrial en que el conocimiento se aplicaba a instrumentos, procesos y productos y a la aplicación en el trabajo que dio origen a la revolución de la productividad, ahora los trabajadores son quienes con su actividad se ocupan de agregar valor al conocimiento, que reciben como insumo. El trabajador del conocimiento necesita fuentes de educación formal y aprendizajes continuos que le permitan adquirir conocimientos teóricos y analíticos, ni los trabajadores rurales, ni los industriales están en condiciones de ocupar los nuevos puestos que requiere la sociedad de la información. Las ideas de Druker se instalaron como premisas en los años 90 del siglo XX como programas políticos y como el progreso tecnológico. Los conceptos de “sociedad de la información”, “sociedad del conocimiento” y “sociedad en red” se aplican a veces indistintamente pero son diferentes. Sociedad de la información alude al tratamiento de aspectos tecnológicos y sus efectos sobre el crecimiento económico y el empleo aunque en las ciencias sociales suele aplicarse el de sociedad del conocimiento. Sociedad en red fue el concepto promovido por M. Castells ubicado entre la sociedad de la información y la del conocimiento, pero Castells distingue entre “información” comunicación del conocimiento e “informacional”, organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período histórico. Sociedad en red indica un cambio de modo de producción social por la importancia adquirida de la información y del conocimiento para los procesos socioeconómicos.

La UNESCO planteó en 1999 en concordancia con el “Programa internacional sobre la educación, la sensibilización del público y la formación para la viabilidad” de las Naciones Unidas en 1996, una reflexión sobre el pensamiento complejo, a cuyo cargo estuvo Edgard Morin. Allí Morin describía los 7 principios clave y necesarios para la educación del futuro, para un futuro sostenible.  [31] El planteo de Morin iba en forma paralela a la deconstrucción del concepto de desarrollo humano, que debía ser un concepto multidimensional; el desarrollo técnico se centra en el individualismo, en el sentido de la pérdida de las solidaridades tradicionales, en el egocentrismo, y en cuanto a la alfabetización se caracterizó por rechazar y despreciar a las culturas milenarias orales, que no sólo tenía supersticiones sino también saberes y sabidurías.

Posteriormente y en ocasión de la primera Cumbre de la Sociedad de la Información organizada por la ONU y la U.I.T. Unión Internacional de Telecomunicaciones y la sociedad civil en Ginebra en diciembre del 2003, el término “sociedad del conocimiento” fue adoptado por la mayor parte de los países latinoamericanos, Argentina a partir de dicha fecha lo tomó como política de estado en la educación y en la ciencia y la tecnología. El término fue ratificado por los organismos multilaterales de crédito como los de investigación como la CEPAL. [32] La escuela comenzó a ser considerada como el principal agente educativo de la sociedad del conocimiento, para ello debía transformarse con las modalidades que presentaba la globalización y mediante la “alfabetización” tecnológica integral. Coincidente con los años de las aplicaciones de Reformas Educativas por toda la América Latina y la

Central, con excepción de Cuba, se impuso en las políticas para todas las modalidades educativas la educación de calidad, la eficiencia y la eficacia en el rendimiento escolar. Para los estados nacionales se trataba de preparar recursos humanos de mejor calidad que estuviesen en condiciones de competir internacionalmente. El concepto de calidad que aún actúa en la educación mundial tiene como origen el ámbito de la gestión administrativa empresarial y al ser trasladado al lenguaje educativo tendrá diferentes usos según quién y para qué lo utilice, calidad y eficiencia son usadas indistintamente, aún en la actualidad. El foco de las políticas neoliberales estuvo centrado en combatir el estatismo consideradas como barreras al desarrollo y motivar las competencias individuales, en 1987 el Programa de Ajuste Estructural (Structural Adjustment Programmes SAPs) comenzó a ser aplica por el Banco Mundial que recomendó y confirió a la educación el carácter de área de inversión económica socialmente productiva. Las derivaciones de este programa se hicieron sentir en cada uno de los países latinoamericanos con diferentes resultados según los procesos que se implementasen, para algunos como Chile fue la descentralización de financiamiento con un fuerte sesgo privatista, la flexibilización de las contrataciones de recursos humanos docentes y la desarticulación de los gremios docentes. Para el siglo XXI sigue en cuestionamiento el binomio de la educación pública/privada con el agregado de la entrada en la sociedad del conocimiento, la aplicación de las tecnologías de información y comunicación y/o de la educación virtual y el crecimiento de la mercantilización educativa.

En el año 2005 la UNESCO publicaba Hacia las Sociedades del Conocimiento, [33] Un documento muy completo en la variabilidad de temas que concentra definiciones sobre qué es sociedad del conocimiento pero ligada a la economía del conocimiento en la educación, la cultura y la ciencia y la tecnología. Tomando en cuenta el fenómeno de la brecha digital como hecho complejo y dispar en términos de PBI de los países, niveles de educación alcanzados, índice de desarrollo humano, población conectada pero especialmente los accesos a la infraestructura de la conectividad. El fundamento para América Latina y el Caribe de la publicación fue la necesidad de plantear políticas nacionales y públicas para la aplicación de las TICs en el período de transición hacia la sociedad de la información mediante la alfabetización informacional y el formar una cultura informacional en adaptación a las culturas preexistentes. Una de las fuentes fue el beneplácito con que fue recepcionado en el año 1994 la exposición de Albert Gore en ese momento vicepresidente de los Estados Unidos ante la Asamblea General de U.I.T. en Buenos Aires, “La Infraestructura Global de la Información” (IGI) como prerrequisito esencial para el desarrollo sostenible de la familia humana”. Entre los puntos destacados de las metas del documento de Gore estaban: compartir información; comunicar como una comunidad global; democracias más fuertes; mejor cuidado de la salud; mejores soluciones a los cambios globales y locales del entorno; educar a nuestros hijos; progreso económico vigoroso y sostenido. Entre la presentación de Al Gore y el cambio de siglo las empresas transnacionales de la información copaban las administraciones públicas guiando las mejores alternativas para la implementación de la digitalización del e- goverment. La alfabetización informacional se convirtió en el maestro o la maestra para salir ya no sólo de las brechas digitales sino para superar la exclusión social. El documento de la UNESCO no deja de mencionar en sus artículos específicos que la sociedad de la información y la del conocimiento nunca se pueden reducir a sus adelantos tecnológicos exclusivamente insistiendo en la desigualdad en el “acceso”; que el universo de los aprendizajes se ha ampliado más allá de las aulas por lo cual es necesario implementar el learning by doing, y mantener el hincapié en las capacidades cognitivas y en la capacidad de innovación. El universo de la educación se ha ampliado más allá de los educadores a toda la vida económica y social, los valores de la sociedad del conocimiento con la creatividad y la innovación ponen en tela de juicio los modelos existentes, para responder mejor a las nuevas necesidades de la sociedad. Aunque la publicación quiere separar la noción de sociedad de la información como determinante del progreso económico y a la sociedad del conocimiento con dimensiones sociales, éticas y políticas de alcance más vasto, en los que incluye las instituciones de educación y culturales influenciadas por la tercera revolución industrial con la Internet y la telefonía móvil, recalca que en las sociedades emergentes, se ha dado un círculo virtuoso en función del cual “los progresos del conocimiento” producen más conocimientos, gracias a las innovaciones tecnológicas.

Para la época de la difusión del documento de la UNESCO, los portales de educación se difundieron en América Latina y el Caribe no directamente por el Banco Mundial mediante el Global Development Gateway [34] sino por una red de asociaciones los “Country Gateways”: Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Perú, Uruguay, El Salvador, Guatemala, cada país tuvo su portal específico sustentado por el Banco Mundial que en sus comienzos despertaron varias críticas pero que enmudecieron al poco tiempo. A la vez comenzó a implementarse en la mayor parte de los países mediante esas plataformas y otros recursos tecnológicos la educación virtual. La UNESCO por otra parte firmó un acuerdo con Microsoft para la efectivización de la sociedad del conocimiento, la inclusión digital, la innovación y el progreso. [35] Un poco más tarde aparecieron las asesorías para la formación docente en América Latina y el Caribe en Red y con experiencias sobre TICs y educación. Mención especial debieran tener los programas generados por la idea de Nicolás Negroponte, el fundador del Laboratorios de Medios del MIT, Massachusetts Institute of Technology, a través de su Fundación homónima, OLPC, One Laptop per Child, presentada en la Cumbre de la Sociedad de la Información en Túnez, 2005. La fundación OLPC esta sostenida por una coalición de investigadores e industriales cuyo objetivo es suministrar a todos los niños de los países del Sur una computadora simple, robusta, autónoma respecto de una red eléctrica y suficientemente barata para ser comprada por instituciones educativas u ONGs que dispusiesen de medios limitados. El desafío de una computadora a 100 dólares para Negroponte no era una cuestión de tecnologías sino de naturaleza social, era una idea para acceder a millones de jóvenes para que usen los recursos virtuales, de ese modo se adentraban en “la sociedad del conocimiento”. Coincidente con otras acciones llamadas de filantropía de épocas anteriores, las fundaciones Rockefeller, la Ford, incluso la de Bill Gates, dirigidas al control de la natalidad, la vacunación verde, o la vacunación masiva de niños, ellas han tenido como objetivo transformar la sociedad mediante la invención y la puesta a disposición de una innovación técnica para resolver de manera rápida un problema crítico. Ahora es la puesta en forma de la utopía técnica favorecida por las transformaciones tecnológicas del capitalismo, los mercados de información y las discusiones sobre las relaciones entre conocimiento, innovaciones y necesidades. Con la OLPC se trata de formar una sociedad diferente creando un tipo humano más flexible, autónomo, digital y conectado. El progreso con este tipo de proyectos no trata ya de satisfacer las necesidades humanas reconocidas por las instituciones internacionales de la época de la descolonización y del Estado motor del desarrollo: derecho a la alimentación, derecho al agua, a la salud, a una vivienda decente. Ahora se trata de impulsar una educación no elemental, a la posesión de computadoras, al acceso a Internet, a la inserción de la democracia en redes. El otro impulso utópico del proyecto OLPC fue la promoción de una nueva economía global, empujada por la innovación, los servicios, las redes de información, los bienes culturales, la que tendrá más éxito cuanto mayor sea la población que participe en ellos. [36]  En Argentina la articulación para la implementación y puesta en práctica del programa se hizo a través del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología y el portal educ. ar y su gerente de entonces el licenciado Alejandro Piscitelli, un gran promotor del desarrollo de la alfabetización informacional pero con infraestructura educativa. El Plan OLPC fracasó en Argentina pero no en Uruguay que instrumentó el “Plan Ceibal”, unos años más tarde Argentina impulso como política educativa “el plan Conectar Igualdad” basado en el reparto de computadoras en todas las escuelas medias de la República Argentina.

3 – A MODO DE CONCLUSIÓN.

No avanzamos sobre la aplicación de los últimos programas por problemas de espacio, agregamos que el aprendizaje del siglo XXI no es solo TIC, Internet y conectividad con sus brechas digitales que son desplazamientos de otras brechas, y también dejamos para otra oportunidad las aplicaciones de “la técnica” en emprendimientos extractivos, que en exposiciones más disciplinatorias conducen al sufrimiento humano.

La tecnología moderna apoyada por la ciencia tiene una influencia muy grande en la vida social en todos los ámbitos: económico, político, militar, cultural. Son los estados y las empresas transnacionales las que ejercen el protagonismo tanto de la ciencia como de la tecnología. El conocimiento es producto de recursos culturales dados, el viejo conocimiento se recicla en nuevo conocimiento pero como parte de un contexto social, de la historia y de una cultura en cada sociedad en particular. Producción y legitimación de conocimientos son frecuentemente conflictivos en un contexto dado y entre varias generaciones y tradiciones. Las ideas del progreso de los ilustrados era una ley necesaria que conducía a la historia humana hacia la felicidad, se concebía como una ley natural, como un estado real de las cosas. Hoy la idea de progreso aunque planteada desde la razón y como ideal regulativo no puede seguir siendo monologativo, solipsista, autosuficiente e insolidario, desde una perspectiva ética necesita ser planteado desde la razón comunicativa y dialógica. En este último sentido representa un movimiento en orden hacia el mejoramiento de las condiciones de la vida, es finito, limitado, contingente, requiere de la buena voluntad y la solidaridad humana. Citando a Walter Benjamin, el postulado del progreso no es garantía de ningún optimismo racionalista pues la esperanza en la que se apoya no es otra que una esperanza paradójica, que sólo puede corresponder a un optimismo trágico. El utopismo del progreso no es futurista sino es una utopía cuyo “aún no realizado” es compromiso por un aquí y ahora que no pierde memorias y que su fuerza movilizadora se le debe a los antepasados oprimidos. //

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


[1] Núria Almirón: Sobre el progreso en una era de revolución científica tecnológica digital. En Ámbitos, Número especial 9-10, Semestre 2002. Año 2003. (pp. 551-554). http://grupo.us.es/grehcco/ambitos09-10/almiron.pdf

[2] Halperín Donghi, Tulio: Una Nación para el Desierto argentino. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1992.

[3] Alberdi, Juan Bautista: (1852) Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina. Buenos Aires, Losada, 2004.

(1837) Fragmento preliminar al estudio del derecho. Buenos Aires, Biblos, 1984.

Autobiografía. La evolución del pensamiento. El Ateneo. Colección Grandes Escritores Argentinos, dirigida por Alberto Palcos. Con prólogo de Jean Jaurés. Buenos Aires, 1927.

Alberdi, J. Bautista y Domingo F. Sarmiento: La gran polémica nacional. Cartas Quillotanas. Las Ciento y una. Prólogo de Lucila Pagliani. Buenos Aires, Ediciones Leviatán. Segundo Centenario. 2005.

Terán, Oscar: Juan Bautista Alberdi: el redactor de la ley, estudio preliminar y selección de textos. Bernal, Universidad Nacional de Quilmes. 1996.

[4] Edición digital de las Obras Completas de Domingo Faustino Sarmiento en:

www.proyectosarmiento.com.ar

 

[5]  El Facundo apareció en Chile en forma de folletín en el periódico El Progreso, en 1845 el periódico lo publicó como volumen independiente con el título: Vida de Juan Facundo Quiroga i aspecto físico, costumbres i ábitos de la República Argentina: On ne tue pas les idées, Fortoud (A los hombres se los degüella, a las ideas, no).

[6] En Domingo F. Sarmiento: Recuerdos de Provincia. EUDEBA, Buenos Aires, 1960.

[7] Susana Villavicencio: página 54.

[8] Susana Villavicencio: Pág. 63.

[9] Susana Villavicencio. Pág. 71.

[10] Las oposiciones binarias son variadas: a ciudad se le opone campaña; a Europa América; a modernidad atraso; a letrado, iletrado; a libertad, despotismo; a razón, instintos; a comercio, agricultura, ganadería, estancia, pastoril; a laboriosidad, ocio; a espíritu, materia; a la movilidad, inmovilidad.

[11]  En Dardo Scavino: Barcos sobre La Pampa. Las formas de la guerra en Sarmiento. Ediciones El Cielo por Asalto. Buenos Aires 1993.

[12] Domingo Faustino Sarmiento: Argirópolis o la Capital de los Estados considerados del Río de la Plata. EUDEBA, Bs. As. 1968.

[13] Citado por Susana Villavicencio: Sarmiento y la Nación Cívica. Ciudadanía y filosofías de la Nación argentina. EUDEBA, Bs., As. 2008.

[14] Susana Villavicencio, obra citada. Páginas 80,81.

[15] Gutman, Margarita: Buenos Aires el poder de la anticipación. Ediciones Infinito. Buenos Aires 2011.

[16] Vallejo, Gustavo: Escenarios de la Cultura Científica Argentina. Ciudad y Universidad (1882-1955). Consejo Superior de Investigaciones Científicas. CSIC, Colección Estudios sobre la Ciencia Nº 49, Madrid, 2007.

[17] Sarmiento pronunció la célebre Conferencia sobre Darwin en el Teatro Nacional después de la muerte de Charles Darwin el 30 de mayo de 1881 en: Domingo Faustino Sarmiento: Cuatro conferencias, Ediciones Jackson s/fecha, Colección Grandes Escritores Argentinos, director Alberto Palcos. Previamente El naturalista argentino Eduardo Ladislao Holmberg

[18]  Del Brutto, Bibiana Apolonia: De la recepción de las teorías darvinianas a fines del siglo XIX y comienzos del XX en la R. Argentina. El primer darvinista social Eduardo Ladislao Holmberg. http://uvla.blogg.lu.se/55/ y en
http://uba.academia.edu/BibianaDelBrutto

[19]  En 1875 Eduardo Ladislao Holmberg publicó Dos partidos en lucha. Original  Imprenta El Argentino.  Publicado por la Editorial Corregidor en el 2005 con el título: Dos partidos en lucha. Fantasía científica. Es una ficción que imagina la contienda ciudadana nacional entre dos paradigmas, el de la inmutabilidad de las especies a través del tiempo y el evolucionista. La polémica fue trasladada al Teatro Colón par su discusión, que eran los amigos de Holmberg o los científicos del siglo XIX. La principal hipótesis era que el conocimiento científico no era una creencia sino que se aprende mediado por la institución escolar.

[20] En Dujovne, León: La Filosofía de la Historia en Sarmiento. Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras. UBA. 2005

[21] Domingo F. Sarmiento: Conferencia sobre Darwin. Leída en el Teatro Nacional después de la muerte de Darwin (30 de mayo de 1881). En Cuatro Conferencias. Grandes Escritores Argentinos, Dirigido por Alfredo Palcos. Ediciones Jackson, Buenos Aires. S/fecha.

[22] Ídem, Pág. 127 a 130.

[23] Lowy, Michell: Juan Carlos Mariátegui y la cultura revolucionaria. Del romanticismo al surrealismo. En: http://www.rosa-blindada.info/b2-img/LowyMariateguidelromanticismoalsurrealismo.pdf

[24] Un análisis detallado sobre el tema lo realiza Sarlo, Beatriz en: La imaginación técnica. Sueños modernos de la cultura argentina. Nueva Visión. Colección Cultura y sociedad. Buenos Aires, 2004.

[25] Germani, Gino: Política y sociedad en una época de transición. Editorial Paidós. Buenos Aires, 1962.

[26] Señalo los textos clásicos: Cardoso, Fernando Henrique y Faletto, Enzo: Dependencia y desarrollo en América Latina. Siglo XXI editores, México 1969. González Casanova, Pablo: La sociología de la explotación. Siglo XXI editores. México, 1969. Jaguaribe, Helio; Ferrer, Aldo; Wionczek, Miguel S.; Dos Santos Theotonio: La dependencia político – económica de América Latina. Siglo XXI editores, México, 1969.

[27] Citado por Bernal Meza, Raúl y Masera, Gustavo Alberto: Sociedad de la información: etapa posterior de la globalización /mundialización. Desafíos y riesgos para América Latina. En Revista Realidad Económica. Nº 227. 1º de abril – 15 de mayo 2007. Buenos Aires.

[28] Castells, Manuel: La era de la Información. Economía, Sociedad y Cultura. 3 Vol. La era de la información. Vol. 1. Siglo XXI Editores, México, 1998.  

[29] Castells, Manuel: La Galaxia Internet. Plaza y Janés Editores, Barcelona 2001. Pág. 15.

[30] Castells, Manuel: Comunicación y poder. Alianza Editorial, Madrid, 2010.

[31] Los 7 saberes necesarios para la educación para el futuro por Edgard Morin. UNESCO Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la cultura en: http://www.complejidad.org/27-7sabesp.pdf y en versión resumida:

http://www.comminit.com/la/teoriasdecambio/lacth/lasid-295.html

[32]  CEPAL/ECLAC: América Latina y el Caribe en la Transición hacia una sociedad del conocimiento. Una agenda de políticas públicas. LC/L 1383 junio 2000. Documento de la Secretaría de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) PARA LA Reunión Regional de Tecnología de Información para el Desarrollo. Florianópolis. Santa Catarina. Brasil. 20 y 21 de junio 2000.

[33] Informe Mundial de la UNESCO: Hacia las Sociedades del Conocimiento. Ediciones UNESCO. 2005, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. ISBN 92-3-304000-3, Paris.

[36] Gaudillere, Jean Paul: ¿A cada cual de acuerdo a sus (verdaderas) necesidades? Abundancia, capitalismo “cognitivo” y utopía digital. En Revista Mouvements des idées et des luttes. La Decouverte, junio, agosto 2008.

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COMMENTS

  1. Muy bueno este estudio. Lamentablemente no he leído las obras de Sarmiento a que haces referencia (con exepción de Facundo). Tratare de conseguirlas.

    Gracias por este aporte. Fer

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